El Presidente de Uzbekistán examina propuestas para combatir la desertificación e impulsar los principios de las «ciudades verdes»

El presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, examinó una serie de propuestas destinadas a combatir la desertificación, desarrollar la economía de las zonas desérticas e implantar los principios de la «ciudad verde», informa la agencia de noticias «Dunyo».
Según el servicio de prensa de la Presidencia, el cambio climático, la reducción de los recursos hídricos, la degradación de las tierras y la desertificación se han convertido en uno de los principales desafíos ambientales para toda la región, afectando directamente a la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria, la salud pública y el desarrollo económico.
Aproximadamente el 80 % del territorio de Uzbekistán corresponde a zonas desérticas y semidesérticas. La salinización de los suelos, el desplazamiento de arenas, las tormentas de polvo y los vientos secos representan una grave amenaza, especialmente para la República de Karakalpakstán y las regiones de Bujará, Navoí, Jorezm, así como determinadas zonas de Kashkadaria, Surjandaria y Djizaj.
La desecación del mar de Aral ha agravado aún más estos procesos. Sobre su antiguo lecho se ha formado el desierto de Aralkum, desde donde el polvo y la sal se dispersan por amplias áreas. En respuesta, Uzbekistán continúa desarrollando programas de forestación mediante la plantación de saxaúl y otras especies adaptadas al desierto. En los últimos años se han creado más de dos millones de hectáreas de nuevos bosques en el antiguo fondo del mar de Aral.
Paralelamente, el proyecto nacional «Yashil Makon» (Espacio Verde) ha permitido plantar más de 1.000 millones de árboles y arbustos, incrementando la superficie verde del país del 8 % en 2020 al 14,3 % en 2025.
Durante la presentación se analizaron las medidas previstas para 2026-2030, entre ellas la creación y restauración de bosques en 1,27 millones de hectáreas y el establecimiento de 16.000 hectáreas de cinturones forestales de protección en zonas desérticas, montañosas y de piedemonte.
También se propuso crear áreas verdes en 10.000 hectáreas de la región de Surjandaria, establecer un «muro verde» de 84 kilómetros en las zonas fronterizas de la región de Sirdaria, introducir plantaciones en terrazas en regiones montañosas y aplicar tecnologías agrícolas modernas en tierras degradadas.
El presidente subrayó que las zonas desérticas deben considerarse no solo como un desafío ambiental, sino también como una fuente de nuevas oportunidades económicas. En este contexto, destacó la importancia de desarrollar el concepto de «economía del desierto», mediante la creación de fuentes sostenibles de ingresos en tierras degradadas y salinizadas, el desarrollo de viveros y bancos de semillas de plantas desérticas, el cultivo de halófitas, la mejora de los pastizales, la expansión de la ganadería, el ecoturismo y la investigación científica.
Se propuso establecer viveros de plantas desérticas en Karakalpakstán, organizar expediciones científicas al lecho seco del mar de Aral, ampliar las plantaciones de pistacho en la zona de Babatag utilizando tecnologías modernas, desarrollar una red de jardines de halófitas y crear un banco regional de semillas y plantas resistentes a la sequía, con la participación de fondos internacionales e inversión privada.
Asimismo, se destacó la necesidad de fortalecer la cooperación ambiental entre los países de Asia Central. En este sentido, se planteó ampliar las actividades del Centro Regional Centroasiático de Investigación sobre la Desertificación y la Economía del Desierto, incrementar los proyectos del programa regional «Escudo Verde» y elaborar una estrategia regional de lucha contra la desertificación hasta 2040.
La presentación también abordó el proyecto «Green Samarkand», concebido para convertir Samarcanda en el principal modelo de ciudad ecológicamente sostenible y adaptada al cambio climático de Asia Central.
El proyecto fija metas concretas para 2030, entre ellas evitar la emisión de 51.200 toneladas de contaminantes atmosféricos, reducir en un 50 % las partículas PM2.5 y PM10 mediante nuevos sistemas de filtración industrial, disminuir en un 80 % el polvo generado por la construcción, reducir en un 50 % las emisiones del transporte, reducir a la mitad el volumen de residuos destinados a vertederos y aumentar las zonas verdes urbanas hasta un promedio del 30 %.
Para coordinar la iniciativa se creará la oficina de proyectos «Yashil Samarkand», integrada por el Gobierno regional de Samarcanda y el Comité Nacional de Ecología y Cambio Climático.
El plan prevé implantar un régimen urbanístico ecológico especial que exigirá criterios obligatorios de construcción verde para todos los nuevos proyectos y las obras de reconstrucción, incluyendo tecnologías de ahorro energético e hídrico, sistemas de clasificación y reciclaje de residuos y estándares obligatorios de eficiencia ambiental.
En materia de transporte, Samarcanda avanzará hacia un modelo de movilidad sostenible mediante la adquisición de 50 autobuses eléctricos de gran capacidad, la instalación de 150 nuevos semáforos, la electrificación total del transporte público y los taxis para 2030, la implantación del sistema «Park & Ride», la creación de zonas turísticas peatonales y la reducción gradual del acceso de vehículos privados al centro histórico.
Dentro del desarrollo de la infraestructura hídrica y verde se construirán al menos cuatro lagos y embalses artificiales en Samarcanda y uno en cada centro distrital de la región. También se crearán 10 nuevas fuentes, se modernizarán las existentes y se rehabilitarán 319 kilómetros de canales de riego.
Asimismo, se establecerá un cinturón verde de 102,7 kilómetros, con una superficie de 3.532 hectáreas, a lo largo de la Nueva Gran Circunvalación, destinado a reducir el polvo, mejorar la calidad del aire y fortalecer la adaptación climática.
El proyecto contempla además la creación del complejo «Green City Samarkand», de 300 hectáreas, donde las zonas residenciales, empresariales, turísticas y de servicios se desarrollarán conforme a estándares internacionales de sostenibilidad.
En el ámbito industrial se introducirán progresivamente las mejores tecnologías disponibles, el sistema «Zero Visible Emission» y herramientas digitales de monitoreo ambiental. También se crearán cinturones verdes alrededor de las zonas industriales y se trasladarán fuera de la ciudad ocho empresas de las categorías I y II que representan mayores riesgos para la salud.
En gestión de residuos se aplicará el concepto «Zero Waste Samarkand», con sistemas de separación, reciclaje y reducción de residuos, así como una plataforma digital para detectar vertidos ilegales mediante cartografía, fotografías y videovigilancia.
En política climática se elaborarán objetivos de reducción de emisiones de carbono para 2030 y 2035, junto con la hoja de ruta «Carbon Neutral Samarkand». Además, se pondrán en marcha la plataforma financiera «Green Samarkand Climate Finance Facility» y el sistema digital «Green Samarkand Dashboard» para el seguimiento transparente de los resultados.
En los ámbitos del turismo y la biodiversidad se implementarán la marca «Green Samarkand», el sistema de certificación «Green Hotels Samarkand», el índice «Samarkand City Biodiversity Index», el proyecto piloto «Urban Biodiversity Samarkand» y el programa de voluntariado «Salvemos la biodiversidad», con el objetivo de consolidar Samarcanda como un centro regional de ecoturismo, inversiones verdes e innovación urbana sostenible.
En conjunto, el proyecto sentará las bases organizativas, financieras y prácticas para convertir Samarcanda en la «Capital de las Inversiones Verdes y la Innovación de Asia Central».
Al concluir la presentación, el presidente aprobó las propuestas y dio instrucciones para reforzar la lucha contra la desertificación, garantizar el uso racional de los recursos hídricos y de la tierra, elevar los estándares ambientales en la planificación urbana y crear un entorno más saludable para la población.