“El País” destaca a Bujará y Taskent como las dos caras del Uzbekistán moderno

El periódico español El País publicó un artículo dedicado a las ciudades uzbekas de Bujará y Taskent.
El artículo señala que, a pesar de pertenecer al mismo país, Bujará y Taskent representan dos mundos distintos desde el punto de vista histórico, arquitectónico y cultural. Mientras una ciudad ha conservado el legado milenario de la arquitectura islámica y de la época de la Gran Ruta de la Seda, la otra se ha desarrollado como una metrópoli moderna que combina el modernismo soviético con el urbanismo contemporáneo.
“El País” describe a Bujará como una de las ciudades medievales mejor conservadas de Asia Central. Se destaca que la ciudad, con más de dos mil años de historia, es conocida por sus madrasas, mezquitas, cúpulas y monumentos arquitectónicos decorados con característicos azulejos esmaltados de color azul. Desde 1993, Bujará está incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Se presta especial atención al conjunto arquitectónico Lyabi-Hauz, así como a los bazares cubiertos Toki Sarrafon y Toki Zargaron, la mezquita Khoja Kalon, la madrasa Khoja Gaukushan y la mezquita Bolo-Hauz. La fortaleza Ark es descrita como el antiguo centro político y cultural de la ciudad. Asimismo, se destaca el Mausoleo de los Samánidas, considerado uno de los ejemplos más antiguos de arquitectura islámica dinástica.
La publicación española también subraya la importancia del complejo Poi-Kalon, al que denomina “el rostro de Bujará”. La ciudad es presentada como un centro de tradiciones artesanales, incluyendo la cerámica, el tejido y la fabricación de alfombras, actividades que continúan preservándose y desarrollándose en la actualidad. Además, se señala que iniciativas culturales contemporáneas, como la Bienal de Bujará, aportan un nuevo significado al entorno histórico de la ciudad.
La segunda parte del artículo está dedicada a Taskent, descrita como un “híbrido arquitectónico único” entre el modernismo soviético y las tradiciones islámicas. Se enfatiza que la imagen moderna de la capital se formó tras el terremoto de 1966, a raíz de la reconstrucción a gran escala de la ciudad.
También se menciona el Museo de Artes Aplicadas de Uzbekistán, ubicado en una antigua mansión diplomática y que alberga más de siete mil piezas, así como el metro de Taskent, famoso por sus interiores decorados con mosaicos, donde la estación Kosmonavtlar es considerada una de las más emblemáticas.
En conclusión, “El País” destaca que, pese a sus diferencias, Bujará y Taskent reflejan conjuntamente la memoria histórica y el desarrollo moderno de Uzbekistán, representando al mismo tiempo el pasado y el futuro del país.